Boswellia

La boswellia

La boswellia (Boswellia serrata) es un arbusto autóctono de las regiones secas y montañosas de la India, norte de África y Oriente medio. De su corteza se extrae una resina de textura gomosa y aroma perfumado que desde tiempos inmemorables se emplea en la medicina tradicional Ayurveda debido a su elevada actividad antiinflamatoria, cicatrizante y antimicrobiana.

Esta resina es aromática por la abundante presencia de aceites esenciales y se utiliza, además de para la elaboración de remedios terapéuticos, para preparar un incienso llamado salai que los hindúes queman en ceremonias religiosas y culturales.

En los antiguos textos de medicina ayurvédica se describe la utilidad de la boswellia en el tratamiento de las enfermedades reumáticas como la artritis, dolencias digestivas, hepáticas, del tracto urinario, respiratorias como asma, tos y bronquitis y para depurar la sangre, entre otras aplicaciones. Tantas son sus virtudes y tan comprobada está su eficacia, que en los últimos años esta planta también ha empezado a emplearse con buenos resultados en el resto del mundo, especialmente en Europa.

Antiinflamatoria y antireumática

Los científicos han observado que entre los principios activos de la boswellia destacan los ácidos boswellicos, que tienen una importante acción inhibidora de una enzima pro-inflamatoria (5-lipooxigenasa) responsable del aumento de los leucotrienos, moléculas inflamatorias, oxidantes y que incrementan la permeabilidad vascular, causando edemas.

Se ha demostrado que el extracto de boswellia es especialmente eficaz en el tratamiento de la artritis reumatoide, reduciendo la inflamación, el dolor y la hinchazón con retención de líquidos.

El tratamiento farmacológico convencional para este tipo de afecciones se basa en la prescripción de antiinflamatorios no esteroideos como el ketoprofeno. Sin embargo hay que considerar que estos medicamentos, aunque temporalmente reduzcan el dolor y la inflamación, tienen algunos efectos secundarios, como el aumento de la degeneración articular, ya que incrementan la degradación de los glicoaminoglicanos, sustancias que constituyen el tejido articular aportándole hidratación y viscosidad. En cambio la terapia con la boswellia no tiene los efectos perjudiciales citados y además reduce significativamente el proceso degenerativo.

La eficacia terapéutica de esta planta en las enfermedades articulares y reumáticas se potencia cuando actúa en sinergia con la cúrcuma, el jengibre y la ashwagandha, otro remedio “estrella” de la medicina ayurvédica.

Asimismo, se obtiene un mayor beneficio combinando la toma por vía oral con aplicaciones locales, mediante una compresa empapada con el extracto fluido diluido en agua, o bien puro añadiéndolo a las cremas o pomadas.

Esta valiosa resina se emplea también con buenos resultados en el tratamiento de las enfermedades inflamatorias intestinales, como el síndrome del colon irritable, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, favoreciendo la remisión de los brotes y disminuyendo la frecuencia de los mismos.

Dosis y precauciones

Los extractos de boswellia deben contener aproximadamente un 65% de ácidos boswellicos. Están disponibles en comprimidos, cápsulas y extracto líquido, el cual se puede utilizar también para preparar remedios en aplicaciones locales.

La dosis recomendada en el tratamiento de las osteoartritis es de 250 a 1.200 mg/día de extracto seco, repartidos en tres tomas.

En las enfermedades inflamatorias intestinales se deberá aumentar la dosis a 900/3.600 mg/día. En todo caso se recomienda el asesoramiento de un profesional de la salud para ajustar la dosis y duración del tratamiento de manera personalizada.

La boswellia carece de toxicidad y no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios.

No hay datos sobre su seguridad durante el embarazo y lactancia, por lo que es preferible evitar su uso en estos casos.

Carlotta Bernardini

Dietista y naturópata

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