Eleuterococo

El eleuterococo

El eleuterococo (Eleutherococcus senticosus) es un arbusto espinoso que crece espontáneamente en los ralos y fríos sotobosques de Siberia, China y Corea. Se le conoce también como el ginseng siberiano por su semejanza con el ginseng coreano (Panax ginseng) y por tener propiedades parecidas, aunque haya diferencias entre sus principios activos.

Tonifica la función suprarrenal

El eleuterococo, junto con la rhodiola y el astrágalo son utilizados desde hace miles de años en Medicina China y en la tradición médica asiática en general, como tónicos energéticos. Hoy nos referimos a estas plantas con el término de “adaptogenas”, es decir que ayudan el organismo a adaptarse tanto físicamente como mentalmente a condiciones más adversas. Su acción abarca diferentes situaciones, desde el estrés emocional a una mayor sobrecarga laboral o intelectual, de la misma manera que aumenta el rendimiento atlético y facilita la recuperación de los deportistas.

Actúa tonificando las glándulas suprarrenales y regulando la secreción de las hormonas que regulan la respuesta al estrés: los corticoesteroides como el cortisol y la catecolaminas, de las que forma parte la adrenalina. La diferencia más significativa entre el ginseng coreano y el siberiano es que este último tiene además una acción especifica sobre el sistema endocrino femenino. El eleuterococo alivia los síntomas del síndrome premenstrual, de la dismenorrea y los trastornos relacionados con el climaterio como la sudoración excesiva.

Inmunoestimulante y regenerador de la sangre

La parte de la planta que se utiliza en fitoterapia la raíz. En ella se encuentran los principios activos (eleuterósidos, cumarinas, lignanos, fitoesteroles, eleuteranos y carotenos) que le confieren, además de los beneficios citados anteriormente, una acción inmunoestimulante, hematopoyetica, antioxidante y anticoagulante.

A nivel inmunitario, aumenta la resistencia a las enfermedades, alivia los síntomas del resfriado común y ayuda la recuperación especialmente en pacientes que se hayan sometido a una cirugía gracias a sus propiedades restitutorias y antiinfecciosas. Antibacteriano y antivírico, el eleuterococo es eficaz para disminuir el número, la seriedad y la duración de las infecciones debidas al virus del herpes simple 2.

Nutre la sangre y contribuye a mantener correctos niveles de volemia y hematocrito y estimula la producción de glóbulos blancos, fundamentales para las defensas del organismo. Ayuda a reducir niveles altos de colesterol y a prevenir la formación de trombos gracias a su acción fluidificante de la sangre. Aumenta ligeramente la insulina plasmática favoreciendo el aprovechamiento de la glucosa por parte de las células, condición especialmente beneficiosa para pacientes diabéticos de tipo II no insulinodependientes.

Protege de los efectos de la radiaciones, ya sean debidas a terapias médicas como a las desprendidas por los aparatos eléctricos de uso cotidiano como ordenadores, televisiones y electrodomésticos.

Contribuye a restablecer el correcto ciclo del sueño-vigilia en caso de desfases horarios producidos por viajes largos.

Dosis y precacuciones

El eleuterococo se puede tomar en decocción (raíz seca), polvo, cápsulas o extracto líquido. La dosis recomendada de extracto seco es de entre 300 y 500 mg/día repartidos en tres tomas diarias, en todo caso no superar la dosis de 900 mg/día. De extracto fluido se pueden tomar 30 gotas, tres veces al día. En las dosis descritas, el eleuterococo no suele presentar efectos secundarios.

No se recomienda un uso prolongado. Ciclos de tres semanas se pueden alternar a descansos de uno o dos meses. El eleuterococo debe tomarse con precaución en casos de hipertensión arterial, infarto agudo del miocardio, arritmias, coronariopatías así como en infecciones agudas  y estados febriles. Su uso no está indicado en niños ni en  mujeres embarazadas o lactantes.

CARLOTTA BERNARDINI
Dietista, naturópata y terapeuta de Flores de Bach

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